Relación cultural entre Virú y Moche
Freddy Esteban Quiñones Serran
Resumen:
Este investigación
intenta establecer la relación cultural entre Virú y Mochica, para ello,
exponemos el punto de partida de tan polémico tema en el mundo de la
Mochicología; el descubrimiento de la cultura Virú por Bennett y, la asociación
de cerámica y asentamientos con la cultura mochica. Manejamos las teorías de la
influencia “histórica-cultural”, en la que se desarrolló la Mochicología, desde
sus inicios hasta los años ´90 del siglo pasado. Y, terminamos con la nueva
etapa por la que está pasando la arqueología mochica, presentando las más
recientes teorías del “nuevo paradigma Moche”.
Palabras claves:
Mochica, Virú, cultura, relación.
Abstract:
This research attempts to establish the cultural relationship between
Viru and Moche, for this, we present the starting point of such a controversial
topic in the world of Mochicología; the discovery of the Viru Culture by
Bennett and the association of pottery and settlements with the Moche culture.
We handle the theories of "historical and cultural" influence, which
developed the Mochicología, from its beginnings to the 90s of last century. And
we end with the new phase that's going Moche archeology, presenting the latest
thinking of the "new paradigm Moche".
Keywords: Moche, Viru, culture, relationship.
Introducción
A mediados de los
años de 1950, los investigadores del “Proyecto Valle de Virú” y Larco Hoyle se
reunieron en la hacienda de Chiclín para discutir uno de los temas más
polémicos y relevantes de la cultura Mochica: la relación que esta cultura mantuvo
con la cultura Virú (Willey citado por Tinoco 2010: 100).
En este evento,
transcendental para la Mochicología, se dieron dos conclusiones que perduraron
alrededor de 50 años: la primera, fue la aceptación de que la cultura Virú era
anterior cronológicamente a la cultura Mochica y la segunda, fue la conquista
militar del valle de Virú, parte del territorio de la cultura Virú, por los
mochicas. Además, en esta reunión, Larco Hoyle (1948: 7) presentó su cuadro
cronológico de las culturas arqueológicas de la costa norte del Perú y la
secuencia cronológico- estilística de la cultura Mochica.
Sin embargo, como
suele suceder en el mundo de la ciencia, estas teorías fueron cuestionadas a la
luz de nuevas evidencias, que han obligado a la
arqueología mochica experimentar un proceso de innovaciones y
reinterpretaciones acerca de su origen, desarrollo histórico, político y
cultural (Tinoco 2010:100)
1. LA CULTURA VIRÚ
El descubrimiento
de la cultura Virú se le atribuye a Bennett, aunque este arqueólogo
estadunidense designó en 1936, tras hallar una cerámica muy peculiar (cerámica negativa)
en la huaca “Gallinazo”, en el valle de Virú, como la cultura arqueológica
Gallinazo (Bennett citado por Tinoco 2010: 103)- termino que no emplearemos en
este artículo, por optar la denominación de Larco; Virú, que creemos es la más apropiada
para esta cultura -.
Tras este
descubrimiento, Bennett propone, mediante análisis estilísticos, la
posterioridad cronológica de esta cultura en referente a la cultura Mochica;
teoría que Larco (1945) descartaría posteriormente al presentar evidencias
estratigráficas, producto de sus excavaciones realizadas en el valle de Virú, que
le permiten establecer la etapa “Virú
auge”, la cual era cronológicamente anterior a Mochica, por encontrarse en
estratos inferiores de Moche III y IV. Sin embargo, afirma que en el valle de
Chicama, “Virú auge” es contemporánea con los periodos iniciales de Mochica,
pues encontró evidencias de ambos estilos en un mismo contexto funerario
(citado por Tinoco 2010: 103).
Asentamientos Virú en los valles de la
costa norte
Larco (1945)
establecería las posibles áreas geográficas de ocupaciones Virú en los valles
de Virú y de Santa y, en menores proporciones, los valles de Chicama y de Moche
(2010: 103).
Pero, en 1978, el
proyecto arqueológico Sicán arrojó los
resultados de la distribución Virú en la costa norte- por el norte, el río La
Leche (posiblemente hasta Piura) y, por el sur,
hasta el valle de Casma -. Similar extensión que posteriormente
alcanzarían los mochicas (Shimada y Maguiña 1994: 33).
Tras esta
delimitación geográfica de la cultura Virú, se ha venido estudiando los lugares
específicos que ocuparon, lo que ha permitido una mayor acumulación de
información que se desconocía hasta entonces.
Sin duda alguna, el
valle más estudiado ha sido Virú (figura N°1),
por ser su centro principal de desarrollo y por llevarse a cabo el Proyecto
Valle de Virú en 1946, brindando valiosos aspectos de esta cultura, como: el
patrón de asentamiento Virú en la parte baja de este valle, las formas y tipos
arquitectónicos, el adobe como un material Virú principal, la construcción de
centros cívicos- ceremoniales, etc. (1994: 33,35).
En lo que respecta
a los valles sureños(1994: 35-38); el valle de Santa, durante el Suchimancillo
temprano- contemporáneo al periodo Virú temprano y medio- se observan cambios
de asentamientos y características que evidencian una clara ocupación Virú en
este valle.
Lo más intrigante
es que no existen evidencias registradas de ocupación Virú en el valle de Nepeña,
pero más al sur, en el valle de Casma, sucede todo lo contrario. La presencia
de cerámica negativa, típica de Virú, y de arquitectura- entre ellos, un
ejemplo de arquitectura compleja que se presume funciono como un centro local o
regional- nos muestra una gran ocupación Virú en este valle.
En lo que respecta
a la valles norteños; Ubbelohde- Doering (1994: 38) ha registrado, en la parte
baja del valle de Jequetepeque, evidencias Virú que llegaron hasta el periodo moche V (Horizonte Medio Temprano).
En el valle de
lambayeque, la parte media , según William D., fue el patrón de asentamiento
Virú y se registraron evidencias que revelarían una posible ocupación Virú,
durante su contemporaneidad moche El sitio Virú más importante en este valle
fue cerro “Orejas”, con una extensión de 3 kilómetros (1994: 40).
La cerámica
utilitaria Virú ha sido encontrada, en
este valle, en lugares como: cerro “La Puntilla”, área de Pátapo- Pucalá, Sipán
(alrededor de cerro Blanco), zona Chaupiyunga (Chongoyape- Carhuaquero), cerro
Sajino, cerro Vichayal, cerro Huaringa, cerro “La Calera” Paredones- huaca Letrada
y huaca Merced en Batangrande (1994: 40-47).
A pesar de esta
amplia distribución que tuvo la cultura Virú en la costa norte, su arquitectura
monumental y su desarrollo agrícola, no ha sido valorada como su contemporánea:
la cultura mochica. Sin embargo, para comprender la cultura mochica, es necesario, también
comprender la cultura Virú (1994: 31).
Figura N°1: Mapa del Valle Virú indicando los sitios arqueológicos más importantes. Fuente: Larco citado por Castillo 2009.
2. OTRA CULTURA: NUEVAS INTERPRETACIONES
A fines de 1950,
aparece en el valle alto de Piura, objetos de metal (oro y cobre) y cerámica con similar estilo mochica,
procedente de huaqueos y excavaciones clandestinas, que se convierten en un
enigma para los investigadores de aquella época (Murro citado por Tinoco 2010).
Y, que según las informaciones brindadas por los huaqueros, podían tener una
afiliación cultural: Cupisnique, Salinar, Virú y Mochica; las cuales se entremezclaban
en los mismos contextos, junto con un estilo nuevo, denominado Vicús (Guffroy,
Kaulicke y Makowski 1989).
El descubrimiento
de la cultura Vicús, generó nuevas interpretaciones y, como era de esperarse,
el personaje más importante de la arqueología del norte: Larco (citado por
tinoco 2010: 103), se hizo presente al afirmar que la presencia de cerámica es
una prueba contundente del gran territorio que manejaron tempranamente los
mochicas y, que hasta entonces, era desconocido. Esta teoría será extendida por
Klein (citado por Tinoco 2010: 108), al explicar que lo ocurrido en Vicús, se
debía a que esta zona era el origen y expansión de moche, iniciado en el valle
alto de Piura hasta los valles de Chicama y moche, por el sur.
Sin embargo, los
(6) primeros fechados radiocarbónicos de la cerámica Vicús, realizado por
Disselhoff (1968), arrojaron una antigüedad, a excepción de uno, entre los 250
y 620 d. C (intermedio temprano), es decir, la cultura Vicús se desarrolló
contemporáneamente con la cultura mochica, descartando la teoría de Klein (Guffroy,
Kaulicke y Makowski 1989: 125).
3. ENFOQUE DE INFLUENCIA “HISTÓRICO- CULTURAL”
La arqueología
“histórico- cultural”, introducida al Perú por el antropólogo estadunidense
Kroeber, se basa en que un conjunto de objetos que comparten rasgos
estilísticos y un mismo ambiente
geográfico, determinan su pertenencia a una cultura arqueológica (Castillo y
Donnan 1994 citado por Tinoco 2010: 101) y, la
evolución estilística presente en sus manifestaciones culturales, desde la más
arcaica hasta la más compleja, evidenciarían el proceso de su historia, en
aspectos políticos, religiosos, sociales, etc. (Makowski citado por Tinoco
2010: 101).
Uno de los más
notables representantes de esta corriente arqueológica es Larco Hoyle (2001);
quien apoyándose en este enfoque pudo establecer una secuencia
estilística-cronológica (figura N° 2) de la cultura mochica y, con ello,
explicar que la dispersión de la cerámica mochica a los valles aledaños era por
dos posibles razones: migración o conquista; inclinándose por esta última, por
el carácter de las representaciones iconográficas del guerrero mochica. Esta
primera conclusión, le permitió afirmar que los mochicas conquistaron los
valles de Chicama y de Moche y, durante Moche III y IV, conquistaron el valle
de Virú.
Figura N° 2: Secuencia
cerámica de los territorios Mochica Norte y Mochica Sur. Fuente: Castillo y
Uceda 1994.
A las mismas
conclusiones llegarían los integrantes del Proyecto Valle de Virú; Ford (citado
por Tinoco 2010: 104), mediante la cerámica hallada en Huancaco- vasijas
“blanco sobre rojo” y huacos retratos, clasificadas por Larco como cerámica
mochica y, la cual denominaría como “Huancaco decorado”-, sostiene que el
estilo Virú fue remplazado por el estilo Moche III, consecuencia de la
conquista militar del valle de Virú por los mochicas. Aunque, subraya que la
cerámica utilitaria Virú, permanecería con las mismas formas y técnicas
(Castillo y Donnan citado por Tinoco 2010: 104). Por otro lado, Willey (1953:
396) mediante la arquitectura presente en Huancaco, determina que si bien las
manifestaciones arquitectónicas de Virú tardío se mantienen en el periodo
Huancaco, las nuevas características de influencia mochica, implicarían una
conquista militar al valle de Virú, parte del territorio de la cultura Virú,
por la cultura Mochica.
Estas primeras
conclusiones, giran en torno a las investigaciones dentro del territorio del
valle de Virú, pero nos es necesario conocer que pasó en los demás valles de
ocupación Virú. Y, antes de ello, es preciso detallar que esta cultura no funcionó
como un estado unificado sino, como entidades presentes en cada valle
(cacicazgos); los cuales compitieron con las entidades mochicas y, fueron
conquistadas, pero en distintos escenarios temporales (Shimada y Maguiña 1994:
33).
Durante los años de
1962 a 1974, se realizó el Proyecto Moche-Chan Chan, que mostró como la
entidad mochica consolidó su poder conquistando primero a la entidad Virú, en el
valle de Moche (Topic citado por Tinoco 2010). En los demás valles, los hechos
son parcialmente distintos; según Shimada y Maguiña (1994), en el valle de
Lambayeque, durante los periodos Mochica I y II, se vive en una posible
coexistencia pacífica entre ambas culturas; en el valle de La Leche, se presume
que la población Virú, adoptase gradual y pacíficamente el estilo mochica, por
lo menos hasta Moche III. Pero, durante este periodo, la entidad que ocupa el
valle de Santa será conquistada por los mochicas. La misma suerte tendrían, los
Virú de Casma, al ser conquistados en los periodos Moche III y IV (Wilson citado
por Shimada y Maguiña 1994: 37). En el valle de lambayeque, durante la
transición moche IV-V (550-600 d. C), se ha registrado el traslado de esta
entidad Virú a Pampagrande, donde fueron organizados en barrios, como
consecuencia de la conquista militar Mochica a los Virú.
Este enfoque
plantea que el colapso moche se debe a la pérdida del control de los valles de
Virú, de Santa y de Nepeña, pues en estos valles, la presencia de cerámica
Moche V es ausente.
4. ENFOQUE DE INFLUENCIA DEL “NUEVO PARADIGMA”
Actualmente, la
arqueología mochica, está dejando de lado el enfoque “histórico-cultural”, con
el fin de comprender la complejidad y antagonismos de Moche, desde otra
perspectiva. Tal y como lo describe castillo “creemos que el avance más
importante de la arqueología mochica en los últimos años se debe a esta
predisposición de asumir un paradigma mas flexible, donde muchas cosas son
posibles a la vez, donde el desarrollo tomó formas y direcciones impredecibles”
(Castillo y Uceda citado por Tinoco 2010: 119).
Con este “nuevo
paradigma”, asimilado por algunos investigadores hace un cierto tiempo, se han
obtenido nuevas y completas interpretaciones de lo que se conoce como
Moche.
Para Bawden (1994),
Donnan (Castillo y Uceda citado por Tinoco 2010: 118) y Mann (1986), el
fenómeno Moche fue un sistema religioso, manejado por la elite, que adoptaron y
unió a las sociedades de la costa norte en el intermedio temprano. Estas culturas- Salinar,
Virú y Vicús- contaban con sus propias características, pero al propagarse el
fenómeno Moche por toda la costa norte, compartieron una misma cosmología, que
permitió la intensificación de sus relaciones, ya antes existentes.
Actuales evidencias
arqueológicas explican que este proceso de “mochicanizacion” en la costa norte
fue desarrollado de forma pacífica, al menos sin alterar la cultura material
popular. Esta teoría, encuentra sustento en la presencia, en asentamientos
pequeños y rurales, de fragmentos o tiestos de cerámica fina ceremonial moche
como un objeto simbólico de dicho fenómeno. Además, este nuevo paradigma
plantea que el colapso moche se debió al debilitamiento del sistema religioso
mochica por la introducción de otros sistemas religiosos.
También, existen
otras interpretaciones, a partir de hallazgos de cerámicas conocidas como
cántaro “cara-gollete” (figura N° 3), en el mismo contexto con cerámicas mochica,
como lo menciona Mujica y Uceda (2003), durante estos 20 últimos años de
excavaciones, se han podido recuperar dispersos, en los territorios de mochica
del norte y del sur, fragmentos y cerámica cántaros “cara-gollete” de estilo
Virú. Aunque, lo que más llama la atención es que este tipo de cerámica aparece
asociada a cerámica mochica de todas las fases estilísticas, pero no solo en
contextos funerarios sino también en estructuras monumentales, talleres de
cerámica, zonas residenciales, etc.
Esta asociación es
explicada como dos expresiones artísticas, pero que provienen de un carácter
unitario, es decir, la cerámica fina ceremonial pertenece a la elite mochica y
la cerámica cántaro “cara-gollete”, es una manifestación ce cerámica
utilitaria, perteneciente al pueblo mochica (Uceda y Mujica 2003; Castillo y
Uceda citado por Tinoco 2010 y Castillo 2009).
Figura N° 3: Cántaro
“Cara-Gollete” de estilo Gallinazo (Millaire y Morlion citado por Tinoco 2010)
Discusión
La arqueología mochica desde sus inicios ha
manejado la corriente “histórico-cultural” para entender su origen, desarrollo,
expansión y colapso. Por ello, ha sido limitada y aún desconocemos ciertas
características de esta cultura, puesto que la Mochicología, bajo esta
influencia, se ha encargado básicamente en estudiar la cerámica fina
ceremonial, la arquitectura monumental y las cámaras funerarias de los
personajes de elite y, ha dejado de lado a la población, con sus respectivas
manifestaciones (Tinoco 2010).
Entendemos, que el
estudio de lo monumental, la riqueza y lo estilístico, aporte enormemente para
entender la vida de las personas que dominaron a un número de gente e hicieron
posible el desarrollo de una cultura con la imposición de ideologías religiosas,
nuevas tecnologías agrícolas, arquitectónicas, sociales, artísticas, etc., pero
entender la vida cotidiana de los pobladores de cierta cultura, en este caso
Mochica, abriría paso a nuevas interpretaciones que podrían terminar con
ciertos hallazgos “enigmáticos”, que hasta el día de hoy persisten en esta
cultura.
No menospreciamos
lo que la arqueología “histórica-cultural” ha logrado brindarle a la
Mochicología, sin embargo, nos encontramos en la necesidad de recurrir a “nuevos
paradigmas”, frente a la acumulación de información y de hallazgos arqueológicos
que no caben en las teorías propuestas por la corriente “histórico-cultural”.
Actualmente, se
están manejando estos “nuevos paradigmas”; otorgando teorías que cubren ciertos
vacíos en diversos temas de la cultura mochica- situación que la Mochicología
no podía acceder hace unas décadas por seguir la línea del “historicismo-
cultural”- como: la denominación del fenómeno moche como un sistema religioso,
que unificó a las culturas de la costa norte durante el intermedio temprano,
por Donnan (Castillo y Uceda 2008).
Lo más relevante de
esta “nueva etapa” en el entendimiento de la cultura mochica, es la
predisposición que menciona Castillo (2009), tienen los estudiosos de esta
cultura, para asumir un “nuevo paradigma” que permita a la Mochicología
encontrar su línea a seguir. No olvidando, como lo subraya Shimada y Maguiña
(1994) que una parte esencial para comprender este fenómeno religioso Moche,
como es considerado hoy en día, es también estudiar las culturas desarrolladas
de la costa norte, pues sus estudios son muy pocos.
Conclusiones
La arqueología, como toda ciencia, cuestiona las
teorías existentes en un determinada tiempo, mediante nuevas evidencias que
coloquen en “jaque” dichas teoría. De esta forma, podremos decir que las
teorías que hoy reemplazan las anteriores, tendrán el mismo ciclo.
La influencia “histórico-cultural”, como todo
corriente de una ciencia, presenta sus pro y sus contra. En este caso, esta
corriente encerró a la Mochicología bajo sus principios y no le permitió irse
más allá de lo estético, monumental y de la riqueza; pero también le brindó un
“arma” de datación, como es la secuencia estilística-cronológica de Larco, que
aún es aplicado.
La presencia de este “nuevo paradigma”, responde a
al debilitamiento de las teorías de influencia “histórico- cultural” y, la
necesidad de hallar nuevas perspectivas que ayuden a comprender lo conocido
como Moche.
Manejando la teoría de moche como un sistema
religioso, podemos explicar porque en todo la costa norte, la asociación de
distintos estilos de cerámicas es algo muy común, sin olvidar, continuas
ocupaciones en los valles en distintos tiempos; las cuales podemos considerar
como una primera etapa independiente político, económico y, sobre todo,
religioso y, una segunda etapa bajo el
sistema religiosos moche propagándose por todo el territorio de la costa norte.
Agradecimientos:
Antes que nada,
agradezco a Dios por haberme dado la capacidad para realizar este trabajo, a mi
familia que me brindo los medios para alcanzar finalizar este trabajo y a mi
estimado profesor Julio César Fernández Alvarado, por haberme brindado
bibliografía valiosa para llevar a cabo este trabajo.
Referencias bibliográficas
BAWDEN, G. (1994):
“La paradoja estructural: la Cultura Moche como ideología política”. En Moche: pro- puestas y perspectivas.
S. Uceda y E. Mujica (eds.): 389-412. Pontificia Universidad Católica del Perú y Universidad Nacional de Trujillo, Lima.
BOURGET, S. (2003):
“Somos diferentes: dinámica ocupacional del sitio Castillo de Huancaco, valle
de Virú”. En Moche: Hacia el final del Milenio. S. Uceda y E. Mujica (eds.), T.
I: 245-268. Pontificia Universidad
Católica del Perú y Universidad
Nacional de Trujillo, Lima.
CASTILLO, L. J., J. RUCABADO, M. DEL CARPIO, K. BERNUY, K. RUÍZ, C.
RENGIFO, G. PRIE- TO y C. FRARESSO (2009): “Ideología y poder
en la consolidación, colapso y
reconstitución del estado mochica
del Jequetepeque: El Proyecto
Arqueológico San José de
Moro (1991- 2006)”. En Ñawpa Pacha, n.º 29: 1-86. Institute of Andean
Studies, Berkeley. Recuperado de:
http://scholar.google.com.pe/scholar?q=+%E2%80%9CIdeolog%C3%ADa++y+poder++en+la+consolidaci%C3%B3n%2C+colapso++y+reconstituci%C3%B3n+del++estado++mochica++del++Jequetepeque%3A++El+Proyecto++Arqueol%C3%B3gico++&btnG=&hl=es&as_sdt=0%2C5&as_vis=1
GUFFROY J., P. KAULICKE y K. MAKOWSKI
(1989): “La prehistoria del departamento
de Piura: estado de los conocimientos y
problemática”. En Boletín del Instituto
Francés de Estudios Andinos, vol. 18, n.º 2: 117-142. Lima. Recuperado de: http://www.ifeanet.org/publicaciones/boletines/18(2)/117.pdf
LARCO HOYLE, R. (1948): Cronología
arqueológica del norte del Perú.
Sociedad Geográfica
Americana, Buenos
Aires.
(1938): Los Mochicas. T. I. Casa editora La Crónica
y Variedades S.A., Lima.
(1939): Los Mochicas. T. II. Casa editora La
Crónica y Variedades S.A., Lima.
(2001) Los Mochicas. T. II. Museo
Arqueológico Rafael Larco Herrera, Lima.
Recueperado de: http://losmochicas.perucultural.org.pe/
MANN, M. (1991): Las fuentes de poder social. Alianza Editorial. Madrid.
https://www.google.com.pe/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0CCIQFjAB&url=http%3A%2F%2Fwww.todosnos.unicamp.br%3A8080%2Flab%2Facervo%2Fcapitulos%2FMANNMichaelLasFuenteDelPodersocial.doc&ei=-IcwVN_fJ9SnyATJroFQ&usg=AFQjCNHjyKj03qrk63u7_rMRi7SWThdC_A
SHIMADA, I. y A. MAGUIÑA (1994): “Nueva visión sobre la Cultura Gallinazo y su relación con la Cultura Moche”. En
Moche: propuestas y perspectivas. S. Uceda y E. Mujica (eds.): 31-58.
Pontificia Universidad Católica del Perú
y Universidad Nacional de Trujillo,
Lima.
TINOCO,
Israel. (2010). “Hacia un nuevo paradigma de Moche: interpretaciones acerca de
la relación entre las tradiciones
culturales Moche y Gallinazo”. Universidad Complutense de Madrid. Anales de
museo de América. 18. Pág. 99-123. Recuperado de Dialnet-
HaciaUnNuevoParadigmaDeMocheInterpretacionesAcerca-3792895%20(2).pdf
UCEDA,
S. y E. MUJICA (2003): “Los estudios sobre Moche al inicio del nuevo milenio”.
En Mo- che: Hacia el final del Milenio. S. Uceda y E. Mujica (eds.), T. II:
337-349. Pontificia Universidad Católica del Perú y Universidad Nacional de Trujillo, Lima.
WILLEY, G. (1953): Prehistoric Settlement Patterns in
the Viru Valley, Peru. Smithsonian Institution, Bureau of American Ethnology
Bulletin, n.º 155. Washington D.C.
file:///C:/Users/Velasquez/Downloads/bulletin1551953smit.pdf



Mi primer artículo, que sé debo presentar errores, pero es mi inicio a mejorar académicamente. Espero sus críticas.
ResponderEliminarjoven freddy su articulo esta muy interesante y aporta mucho a nuestra cultura ese es el primer de muchos mas que vendrán felicidades!!
ResponderEliminar