sábado, 29 de agosto de 2015

Ocupaciones tempranas Post- pleistocénicas en la sierra de los andes centrales



                                                                                                                             Peter Kaulicke
Introducción 

Investigadores, como Max Uhle y Tello, se preocuparon por entender y conocer el inicio de las sociedades complejas en los andes centrales. Por un lado, Tello hablaba de una teoría autóctona que se encontraba en la sierra y en los valles interandinos. Confrontando esta teoría, Uhle planteaba una teoría inmigrante sobre una supuesta procedencia de grupos mesoamericanos a los andes centrales. Sin embargo, ninguno de estos investigadores contaba con evidencias arqueológicas lo suficientemente confiables para tales suposiciones.

A mitad del siglo XX, tras estudios rigurosos y sistemáticos, se obtuvieron por resultado el hallazgo de evidencias que convertirían diversos ambientes de los andes centrales en los escenarios de innovaciones culturales cruciales (inicios de la agricultura y ganadería, obtención de materias primas e intercambio) en periodos tempranos. Mencionadas características permitieron la formación y el desarrollo de las sociedades complejas en el periodo Formativo.

Kaulicke, un gran investigador de periodo arcaico describe el aprovechamiento de la diversidad de recursos en los microambientes andinos a raíz de las herramientas halladas en estos contextos. Otro investigador, no menos importante, Onuki desarrolló proyectos en Kotosh, la cuenca de Cajamarca y Kuntur Wasi. Evaluando el origen, desarrollo e interacción dinámica de los centros ceremoniales más tempranos de la sierra.  

Desarrollo 

El medio geográfico (Puna, cordillera de Los Andes, Cuenca amazónica y corriente de Humboldt) generaron la formación de numerosos nichos ecológicos y ecosistemas sumamente complejos que tenían acceso a una fácil producción agrícola y conexión entre las regiones serranas y costeñas de nuestro país. 

Tras los intentos fallidos de Tello y Uhle en la búsqueda de los orígenes de las sociedades complejas, diversos investigadores se entusiasmarían con esta idea. Por ello, surgieron una gama de investigadores que mencionaremos con sus respectivas aportaciones a este periodo.

Tshopik investiga numerosos abrigos rocosos en la cuenca del río Mantaro, en donde rescata herramientas de piedra anteriores a 1 700 a. C. Pero, el investigador con gran aporte sería Cardich con sus investigaciones en Lauricocha que le brindaron fundamentos para una prehistoria en los andes centrales, establecer el periodo arcaico entre  8 000 a 3 500 a. C.  y definir cronológicamente, de forma exhaustiva, gran parte de Sudamérica.  

Otros investigador destacado es Mach Neish, quien logra establecer entre  9 000 a 1750 a sitios como Puente, Jaywa, Piki, Chichua y Cachi, y  aproximadamente hacia los 20 000 a Pacaicasa y Ayacucho. Este último fechado sería rechazado por los científicos sociales ya que superaba largamente a los años que se suponía el hombre llego América (aproximadamente hace 11 años, fechado más aceptado). Sin embargo, este investigador no será tachado como un incoherente por sus aportes innovadores; en primer lugar, realiza una prospección exhaustiva  en casi 100 sitios en un solo valle interandino. Como segundo punto, compara las secuencias estratigráficas, realiza inventarios de las herramientas halladas y los fecha usando el radiocarbono 14. También proporciono evidencias de una gama de estrategias de subsistencia humana y la construcción de un proceso evolutivo.

Se puede hacer referencias de otros investigadores como Lynh y sus investigaciones en Guitarrero (Callejón de Huaylas); Engel en Tres Ventanas (abrigo roco en el valle alto de Chilca) y Matos Mendieta en Uckumachay (1973), Pachamachay (1969, 1973 y 1975), Panaulauca (1975, 1978 y 1984) y Telarmachay (1979 y 1980).

El incremento de proyectos enfocados a este periodo se vería truncado por la inestabilidad y crisis política de nuestro país. Solo Cardich seguirá trabajando en un abrigo rocoso cerca de Cajamarca, cuyo resultado se publicarían en un breve ensayo.

Después de esta situación, Aldenderfer realiza investigaciones en Asana, ubicado al borde de  la puna de Moquegua, en donde identifica una estratigrafía muy compleja  que abarca todo el periodo arcaico. Ello le permite establecer una cronología entre 10 500 a 3 500 con 7 fases.

Los diversos estudios descritos, han permitido la elaboración, por lo menos, hoy aceptado de la siguiente secuencia cronológica:

1.      Fase Paleoindia (12 000 – 8 000 a. C.).
2.      Fase Arcaico Temprano (8 000 – 6 000 a. C.).
3.      Fase Arcaico Medio (6 000 – 5 000 a. C.).
4.      Fase Arcaico Tardío (5 000 – 3 500 a. C.).

Las estrategias de subsistencia en la sierra durante el arcaico.

Los lugares que los investigadores han estudiado en su mayor número son los abrigos rocosos por los múltiples hallazgos de herramientas líticas y ocupaciones de grupos humanos tempranos. En su menor proporción, se encuentran estudiados los campamentos al aire libre ya que su posición ha sido presa fácil de la disturbación y deterioro de las herramientas líticas y, con ello, de información no confiable. Pero, se presume que los grupos humanos tempranos debieron ocupar otros lugares que hasta hoy se desconocen.

Se ha postulado una movilidad extrema entre la costa y la sierra, como alternativa de la forma de vida más sedentaria de los cazadores- recolectores de la sierra de la región Junín. Sin embargo, Kaulicke subraya que es incoherente la idea de que los grupos costeros hayan dependido de la caza como su principal fuente de obtención de recursos teniendo la gran abundancia de productos marinos. Esta conclusión permite diferenciar estrategias de subsistencia en determinadas regiones.
En lo que respecta a la Puna, las evidencias halladas del periodo arcaico temprano revelan un buen aprovechamiento de los diversos recursos que ofrecía esta región. Mencionada teoría se confronta con la figura generalizada de grupos cazadores- recolectores que solo en el periodo arcaico tardío iniciaron el proceso al estado de pastores y agricultores.  

La sierra ha desarrollado un papel muy importante en diversos aspectos de la vida humana. En el origen de productos agrícolas destacan especies como la papa, la oca, el olluco, el frijol y la maca, que posteriormente serían trasladados a la costa.  De la misma forma, el origen de la domesticación de camélidos (llama, alpaca, guanaco y vicuña) aunque se dificulta en el registro arqueológico la identificación de las especies ya que estos materiales se encuentran en cantidad o disturbados.
Los sitios investigados, según su ubicación, pueden dividirse:

·    Campamentos base visitados frecuentemente: Presenta una secuencia larga de pisos de ocupación.
·        Campamentos base visitados brevemente: Presencia breve de pisos de ocupación.
·       Campamentos base visitados por lapsos breves: Aquí encontramos los campamentos de caza y talleres líticos.
·        Sitios con arte parietal.

Se presume que durante los 7 100 - 6 500 a. C., las actividades públicas y religiosas ya tenían un papel primordial en las sociedades humanas. Esta  conclusión se da a raíz de un hallazgo de “edificio” que ocupa un área aproximada de 14 m2, rodeado de pequeñas chozas y que no tiene huella alguna de preparación, lo que implica una posible función pública y quizá, como Kaulicke también revela un posible antecedente de los centros ceremoniales (2004). Es relevante mencionar que el arte parietal se desarrolló simultáneamente  a este tipo de estructuras,  lo que la idea de religión es aún más probable. 

La importancia del periodo arcaico en la sierra para el desarrollo de la complejidad social.

Las investigaciones más importantes se realizaron durante la década de 1930. Sin embargo, las interpretaciones de ese entonces deben considerar como obsoletas, un adjetivo nada apropiado que utiliza Kaulicke, ya que  a nuestra opinión estas interpretaciones fueron los cimientos del estudio de este periodo, a pesar que dichas ideas no aceptaran el inicio de la complejidad social antes del final del Arcaico Tardío. 

En otro aspecto, Kaulicke hace mención de la ignorancia de alguna cultura antecedente específica de ciertos sitios de los Andes Centrales Septentrionales, como: Kotosh, Piruro (Huánuco), Huaricoto (Callejón de Huaylas) y la Galgada (Callejón de Conchucos). Descarta cualquier cultura proveniente de la costa  y respalda la idea de una forma excepcional temprano de arquitectura en la sierra, lamentablemente la falta de evidencias no permite establecer o consolidar esta teoría.  

Conclusiones 

La adaptación del antiguo hombre peruano a su medio y aprovechamiento de recursos de este, permitieron  un avanzado desarrollo en la organización social, económico, político e ideológico que, consecuentemente provocó la formación y proceso de los primeros estados. 

Los aportes de los diversos investigadores antes dela mitad del siglo XIX, deben ser analizados con una nueva perspectiva pero no descartados o considerados como “obsoletos”, pues al ser las primeras investigaciones responden al primer contacto con este periodo.

El espacio geográfico serrano es escenario de grandes aportes a los inicios de la complejidad social. Sin embargo, no debemos dejar atrás el ámbito costeño puesto a que las interrelaciones dadas desde años pretéritos entre la costa y la sierra pueden colocar en tela de juicio donde se inició la complejidad social, quién la traslado a quién dicho proceso cultural o si este hecho fue el producto de proceso simultáneo. 

Bibliografía 

KAULICKE, P. (s. f) “La arqueología del desierto costeño: Ocupaciones tempranas Post- pleistocénicas en la sierra de los andes centrales”.
DILLEHAY, T. (2004) “La arquitectura en los espacios transitorios de la tradición Paiján”. PUCP. Lima. N° 15. Pp. 145-163.


Formación del estado en la costa norte del Perú: caso Ventarrón.

                                                                                              Autor: Quiñones Serran Freddy
Resumen 

La teoría de la formación y desarrollo de estados  hace aproximadamente 3 000 a. C. en nuestro país ha dado hincapié a  un polémico debate en estas últimas dos décadas, con ejemplos como: Caral, Sechín bajo y alto, Ventarrón, entre otros; que obligan a los investigadores especializados en esta época en un más riguroso estudio y análisis de las evidencias que se hallan en estos contextos, sin excluir los aspectos del paisaje, la etnografía, cosmovisión o ideología, y otros aspectos de la misma importancia, para entender la formación de estos primeros estados en el Perú y América indígena. 

Palabras claves: Estado, heterarquía, cosmovisión, paisaje. 

Asbtract 

The theory of the formation and development of states makes approximately 3000 a. C. in our country has given emphasis to a controversial debate in the last two decades, with examples such as Caral, low and high Sechin, Gale, among others; requiring specialized researchers in this time on a more rigorous study and analysis of the evidence found in these contexts, without excluding the aspects of the landscape, ethnography, worldview or ideology, and other aspects of equal importance, to understand the formation of these first states in Peru and indigenous America.

Keywords: State, heterarchy, worldview, landscape.

Introducción

Las características geográficas de la costa peruana permitieron al hombre nómade que llego en bandas y con una pobre organización del trabajo y tecnología hace 11 000 a. p,  en obtener abundantes recursos tanto marinos como agrícolas para su subsistencia. Este factor, tras un proceso de adaptación al medio, facilito el desplazamiento de estos grupos humanos en diferentes patrones  económicos y sociales, durante el final del pleistoceno; obligando la elaboración de diversas y complejas tecnologías, especialización del trabajo y un aumento demográfico que, consecuentemente establecería al hombre en comunidades aldeanas, centros ceremoniales y, posteriormente, en ciudades (Dillehay, 2003, pp. 17). 

Por ello, comprender el marco geográfico en que se desarrollaron los primeros estados andinos es vital  para reconstruir el origen de la agricultura, el establecimiento sedentario del hombre, el nivel de complejidad tanto en la organización social, política, económica e ideológica. De esta forma, estos datos podrían explicar algunas o todas las dudas existentes en el debate acerca del origen de los primero estados de América.

Desarrollo 

Tras un largo proceso, los grupos humanos que se asentaron en la costa de nuestro país se establecieron en comunidades aldeanas aprovechando la mejora climática después del pleistoceno, como es el caso de Paiján tardío (8 000-7 000 a. C.). En los siguientes tres milenios este sistema social fue haciéndose más complejo, hasta el tercer milenio a. C., en donde la construcción de enormes complejos, cuyos antecedentes plantea Dillehay se encuentran en las estructuras públicas de las comunidades aldeanas, revelan el establecimiento de comunidades completamente sedentarias con un intensivo rol agrícola. Sin embargo, Dillehay subraya que no necesariamente la arquitectura pública o monumental responde a un alto desarrollo en la agricultura, sino que ambos son procesos que  pueden ser explicados y entendidos independientemente (2004).

Entonces, qué motivos tuvo el antiguo hombre peruano para construir tan monumentales estructuras, exactamente en esta época. Según Burger & Salazar (2000, pp. 7), el establecimiento de una vida sedentaria trajo consigo el aumento demográfico  y gracias a la abundancia de los recursos agrícolas y marinos, permitieron sostener una población más amplia, lo que implica un mayor número de fuerza de trabajo, dando por resultado estas imponentes construcciones.  Esta cadena de sucesos también produjo una primera estratificación social que se valió de la ideología para unir esta masa de trabajo. Pero, es preciso señalar, tal y como lo afirma Castillo,  que estas estructuras de poder no se centralizan en un individuo o linaje, pues las evidencias halladas, como los contextos funerarios y el registro iconográfico  responden a una posible heterarquía, lo que incluye la presencia de chamanes y un fuerte rol de la mujer (citado por Arcuri & Alva, 2012).

La construcción del complejo arqueológico Huaca  Ventarrón – Collud Zarpan  es la representación física  de la cosmovisión de dicha sociedad y del paisaje que lo rodea. Estos aspectos responden a los rituales que habrían servido  para establecer un vínculo con sus dioses a cambio de algún favor y del control que establecen los primeros grupos con un importante rango social hacia la población, es decir, las ideas que se difunden por medio de imágenes, colores o la forma de las estructuras arquitectónicas, constituyen una condición del éxito político duradero (Burger & Salazar 2000, pp.26).     
Burger & Salazar se refieren a una representación física ya que la montaña y las cuevas subterráneas se hacen presente en la arquitectura por medio de las pirámides en terraza y los patios hundidos, respectivamente, lo que brinda al chamán o la persona encargada de la ceremonia un contacto con lo divino, la unión de los tres mundos: el mundo de arriba (Hanan Pacha), el mundo de los vivos (Kay Pacha) y el mundo de abajo (Uku Pacha) (2000, pp. 8). 

Un ejemplo claro de la materialización de esta ideología que se da en Huaca Ventarrón, afirma Navarrete, se representa en el geometrismo que asocia al recinto Chakana y la adyacente estructura circular hundida, ambas estructuras denotan el concepto del cronotopo en las sociedades amerindias (citado por  ibíd., 2012).
 
Otro aspecto, describen Burger & Salazar, son los ritos que consistían en la transformación  de ofrendas sólidas, colocadas en fogones bajo el suelo, en cenizas y humo, estableciendo un vínculo terrenal con lo celestial, como sucede en Kotosh y otros centros ceremoniales, lo que se considera como tradición Kotosh (2000, pp. 11). Este simbolismo, también es presente en Huaca Ventarrón.
Estos patrones arquitectónicos y simbólicos serían institucionalizados en la mayoría de centros ceremoniales de esta época y tendría  continuidad en épocas siguientes, aunque no solo en este aspecto sino también en la adoración a la araña, el venado y la oposición rojo- blanco, como es el caso de la sociedad moche, afirman Arcuri & Alva (2012). 

Conclusiones 

El acondicionamiento del antiguo hombre peruano a su medio y, los cambios climáticos óptimos de este, permitieron  un avanzado desarrollo en la organización social, económico, político e ideológico que, consecuentemente provocó la formación y proceso de los primeros estados.

La continuidad de ocupaciones durante cinco milenios en el Cerro Ventarrón revelan un complejo nivel de organización social y heterárquico, si tenemos en cuenta los colapsos o decadencias, crisis políticas o ambientales que todo cultura atravesó en su momento. La reestructuración y reorganización después de estos sucesos solo pueden ser atribuidas a sociedades o estados ya establecidos.

La influencia del paisaje y la ideología presente en la arquitectura, no solo estableció un medio para el contacto de lo terrenal con la divino sino también, un control muy bien organizado por los grupos que se convertían en la “elite gobernante”, aunque como se resaltó, el poder no fue centralizado. 

Bibliografía 

ALVA, I & ARCURI, M. (2012) “Urbanismo y estado de los andes prehispánicos. Paisaje y monumentalidad en Ventarrón: Nuevos aportes al debate acerca del origen del estado en el formativo inicial andino”. 
BURGER, R. & SALAZAR, L. (2 000) “Los primeros templos en América”. Pp. 1-28.
DILLEHAY, T. (2003) “Las culturas del pleistoceno tardío en Suramérica”. Editorial Maguaré. Vol. 17. Pp.  15-45.
-          (2004) “La arquitectura en los espacios transitorios de la tradición Paiján”. PUCP. Lima. N° 15. Pp. 145-163.
-          (s. f) “La arqueología del desierto costeño: los primeros pobladores y la primeras sociedades en el litoral”.