Autor: Quiñones Serran
Freddy
Resumen
La teoría de la formación y desarrollo de
estados hace aproximadamente 3 000 a. C.
en nuestro país ha dado hincapié a un
polémico debate en estas últimas dos décadas, con ejemplos como: Caral, Sechín
bajo y alto, Ventarrón, entre otros; que obligan a los investigadores
especializados en esta época en un más riguroso estudio y análisis de las
evidencias que se hallan en estos contextos, sin excluir los aspectos del
paisaje, la etnografía, cosmovisión o ideología, y otros aspectos de la misma
importancia, para entender la formación de estos primeros estados en el Perú y
América indígena.
Palabras claves: Estado, heterarquía, cosmovisión,
paisaje.
Asbtract
The theory of
the formation and development of states makes approximately 3000 a. C. in our
country has given emphasis to a controversial debate in the last two decades,
with examples such as Caral, low and high Sechin, Gale, among others; requiring
specialized researchers in this time on a more rigorous study and analysis of
the evidence found in these contexts, without excluding the aspects of the
landscape, ethnography, worldview or ideology, and other aspects of equal
importance, to understand the formation of these first states in Peru and
indigenous America.
Keywords:
State, heterarchy, worldview, landscape.
Introducción
Las características geográficas de la costa peruana
permitieron al hombre nómade que llego en bandas y con una pobre organización
del trabajo y tecnología hace 11 000 a. p, en obtener abundantes recursos tanto marinos
como agrícolas para su subsistencia. Este factor, tras un proceso de adaptación
al medio, facilito el desplazamiento de estos grupos humanos en diferentes
patrones económicos y sociales, durante
el final del pleistoceno; obligando la elaboración de diversas y complejas
tecnologías, especialización del trabajo y un aumento demográfico que,
consecuentemente establecería al hombre en comunidades aldeanas, centros
ceremoniales y, posteriormente, en ciudades (Dillehay, 2003, pp. 17).
Por ello, comprender el marco geográfico en
que se desarrollaron los primeros estados andinos es vital para reconstruir el origen de la agricultura,
el establecimiento sedentario del hombre, el nivel de complejidad tanto en la
organización social, política, económica e ideológica. De esta forma, estos
datos podrían explicar algunas o todas las dudas existentes en el debate acerca
del origen de los primero estados de América.
Desarrollo
Tras un largo proceso, los grupos humanos que
se asentaron en la costa de nuestro país se establecieron en comunidades
aldeanas aprovechando la mejora climática después del pleistoceno, como es el
caso de Paiján tardío (8 000-7 000 a. C.). En los siguientes tres milenios este
sistema social fue haciéndose más complejo, hasta el tercer milenio a. C., en
donde la construcción de enormes complejos, cuyos antecedentes plantea Dillehay
se encuentran en las estructuras públicas de las comunidades aldeanas, revelan
el establecimiento de comunidades completamente sedentarias con un intensivo
rol agrícola. Sin embargo, Dillehay subraya que no necesariamente la
arquitectura pública o monumental responde a un alto desarrollo en la
agricultura, sino que ambos son procesos que pueden ser explicados y entendidos
independientemente (2004).
Entonces, qué motivos tuvo el antiguo hombre
peruano para construir tan monumentales estructuras, exactamente en esta época.
Según Burger & Salazar (2000, pp. 7), el establecimiento de una vida
sedentaria trajo consigo el aumento demográfico
y gracias a la abundancia de los recursos agrícolas y marinos,
permitieron sostener una población más amplia, lo que implica un mayor número
de fuerza de trabajo, dando por resultado estas imponentes construcciones. Esta cadena de sucesos también produjo una
primera estratificación social que se valió de la ideología para unir esta masa
de trabajo. Pero, es preciso señalar, tal y como lo afirma Castillo, que estas estructuras de poder no se
centralizan en un individuo o linaje, pues las evidencias halladas, como los
contextos funerarios y el registro iconográfico responden a una posible heterarquía, lo que
incluye la presencia de chamanes y un fuerte rol de la mujer (citado por Arcuri
& Alva, 2012).
La construcción del complejo arqueológico
Huaca Ventarrón – Collud Zarpan es la representación física de la cosmovisión de dicha sociedad y del
paisaje que lo rodea. Estos aspectos responden a los rituales que habrían
servido para establecer un vínculo con
sus dioses a cambio de algún favor y del control que establecen los primeros
grupos con un importante rango social hacia la población, es decir, las ideas
que se difunden por medio de imágenes, colores o la forma de las estructuras
arquitectónicas, constituyen una condición del éxito político duradero (Burger
& Salazar 2000, pp.26).
Burger & Salazar se refieren a una
representación física ya que la montaña y las cuevas subterráneas se hacen
presente en la arquitectura por medio de las pirámides en terraza y los patios
hundidos, respectivamente, lo que brinda al chamán o la persona encargada de la
ceremonia un contacto con lo divino, la unión de los tres mundos: el mundo de
arriba (Hanan Pacha), el mundo de los vivos (Kay Pacha) y el mundo de abajo
(Uku Pacha) (2000, pp. 8).
Un ejemplo claro de la materialización de
esta ideología que se da en Huaca Ventarrón, afirma Navarrete, se representa en
el geometrismo que asocia al recinto Chakana y la adyacente estructura circular
hundida, ambas estructuras denotan el concepto del cronotopo en las sociedades
amerindias (citado por ibíd., 2012).
Otro aspecto, describen Burger & Salazar,
son los ritos que consistían en la transformación de ofrendas sólidas, colocadas en fogones
bajo el suelo, en cenizas y humo, estableciendo un vínculo terrenal con lo
celestial, como sucede en Kotosh y otros centros ceremoniales, lo que se
considera como tradición Kotosh (2000, pp. 11). Este simbolismo, también es
presente en Huaca Ventarrón.
Estos patrones arquitectónicos y simbólicos
serían institucionalizados en la mayoría de centros ceremoniales de esta época y
tendría continuidad en épocas siguientes,
aunque no solo en este aspecto sino también en la adoración a la araña, el
venado y la oposición rojo- blanco, como es el caso de la sociedad moche,
afirman Arcuri & Alva (2012).
Conclusiones
El acondicionamiento del antiguo hombre
peruano a su medio y, los cambios climáticos óptimos de este, permitieron un avanzado desarrollo en la organización
social, económico, político e ideológico que, consecuentemente provocó la
formación y proceso de los primeros estados.
La continuidad de ocupaciones durante cinco
milenios en el Cerro Ventarrón revelan un complejo nivel de organización social
y heterárquico, si tenemos en cuenta los colapsos o decadencias, crisis
políticas o ambientales que todo cultura atravesó en su momento. La
reestructuración y reorganización después de estos sucesos solo pueden ser atribuidas
a sociedades o estados ya establecidos.
La influencia del paisaje y la ideología
presente en la arquitectura, no solo estableció un medio para el contacto de lo
terrenal con la divino sino también, un control muy bien organizado por los
grupos que se convertían en la “elite gobernante”, aunque como se resaltó, el
poder no fue centralizado.
Bibliografía
ALVA, I & ARCURI, M. (2012) “Urbanismo y
estado de los andes prehispánicos. Paisaje y monumentalidad en Ventarrón:
Nuevos aportes al debate acerca del origen del estado en el formativo inicial
andino”.
BURGER, R. & SALAZAR, L. (2 000) “Los
primeros templos en América”. Pp. 1-28.
DILLEHAY, T. (2003) “Las culturas del
pleistoceno tardío en Suramérica”. Editorial
Maguaré. Vol. 17. Pp. 15-45.
-
(2004) “La arquitectura en los
espacios transitorios de la tradición Paiján”. PUCP. Lima. N° 15. Pp. 145-163.
-
(s. f) “La arqueología del
desierto costeño: los primeros pobladores y la primeras sociedades en el
litoral”.
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