sábado, 29 de agosto de 2015

Formación del estado en la costa norte del Perú: caso Ventarrón.

                                                                                              Autor: Quiñones Serran Freddy
Resumen 

La teoría de la formación y desarrollo de estados  hace aproximadamente 3 000 a. C. en nuestro país ha dado hincapié a  un polémico debate en estas últimas dos décadas, con ejemplos como: Caral, Sechín bajo y alto, Ventarrón, entre otros; que obligan a los investigadores especializados en esta época en un más riguroso estudio y análisis de las evidencias que se hallan en estos contextos, sin excluir los aspectos del paisaje, la etnografía, cosmovisión o ideología, y otros aspectos de la misma importancia, para entender la formación de estos primeros estados en el Perú y América indígena. 

Palabras claves: Estado, heterarquía, cosmovisión, paisaje. 

Asbtract 

The theory of the formation and development of states makes approximately 3000 a. C. in our country has given emphasis to a controversial debate in the last two decades, with examples such as Caral, low and high Sechin, Gale, among others; requiring specialized researchers in this time on a more rigorous study and analysis of the evidence found in these contexts, without excluding the aspects of the landscape, ethnography, worldview or ideology, and other aspects of equal importance, to understand the formation of these first states in Peru and indigenous America.

Keywords: State, heterarchy, worldview, landscape.

Introducción

Las características geográficas de la costa peruana permitieron al hombre nómade que llego en bandas y con una pobre organización del trabajo y tecnología hace 11 000 a. p,  en obtener abundantes recursos tanto marinos como agrícolas para su subsistencia. Este factor, tras un proceso de adaptación al medio, facilito el desplazamiento de estos grupos humanos en diferentes patrones  económicos y sociales, durante el final del pleistoceno; obligando la elaboración de diversas y complejas tecnologías, especialización del trabajo y un aumento demográfico que, consecuentemente establecería al hombre en comunidades aldeanas, centros ceremoniales y, posteriormente, en ciudades (Dillehay, 2003, pp. 17). 

Por ello, comprender el marco geográfico en que se desarrollaron los primeros estados andinos es vital  para reconstruir el origen de la agricultura, el establecimiento sedentario del hombre, el nivel de complejidad tanto en la organización social, política, económica e ideológica. De esta forma, estos datos podrían explicar algunas o todas las dudas existentes en el debate acerca del origen de los primero estados de América.

Desarrollo 

Tras un largo proceso, los grupos humanos que se asentaron en la costa de nuestro país se establecieron en comunidades aldeanas aprovechando la mejora climática después del pleistoceno, como es el caso de Paiján tardío (8 000-7 000 a. C.). En los siguientes tres milenios este sistema social fue haciéndose más complejo, hasta el tercer milenio a. C., en donde la construcción de enormes complejos, cuyos antecedentes plantea Dillehay se encuentran en las estructuras públicas de las comunidades aldeanas, revelan el establecimiento de comunidades completamente sedentarias con un intensivo rol agrícola. Sin embargo, Dillehay subraya que no necesariamente la arquitectura pública o monumental responde a un alto desarrollo en la agricultura, sino que ambos son procesos que  pueden ser explicados y entendidos independientemente (2004).

Entonces, qué motivos tuvo el antiguo hombre peruano para construir tan monumentales estructuras, exactamente en esta época. Según Burger & Salazar (2000, pp. 7), el establecimiento de una vida sedentaria trajo consigo el aumento demográfico  y gracias a la abundancia de los recursos agrícolas y marinos, permitieron sostener una población más amplia, lo que implica un mayor número de fuerza de trabajo, dando por resultado estas imponentes construcciones.  Esta cadena de sucesos también produjo una primera estratificación social que se valió de la ideología para unir esta masa de trabajo. Pero, es preciso señalar, tal y como lo afirma Castillo,  que estas estructuras de poder no se centralizan en un individuo o linaje, pues las evidencias halladas, como los contextos funerarios y el registro iconográfico  responden a una posible heterarquía, lo que incluye la presencia de chamanes y un fuerte rol de la mujer (citado por Arcuri & Alva, 2012).

La construcción del complejo arqueológico Huaca  Ventarrón – Collud Zarpan  es la representación física  de la cosmovisión de dicha sociedad y del paisaje que lo rodea. Estos aspectos responden a los rituales que habrían servido  para establecer un vínculo con sus dioses a cambio de algún favor y del control que establecen los primeros grupos con un importante rango social hacia la población, es decir, las ideas que se difunden por medio de imágenes, colores o la forma de las estructuras arquitectónicas, constituyen una condición del éxito político duradero (Burger & Salazar 2000, pp.26).     
Burger & Salazar se refieren a una representación física ya que la montaña y las cuevas subterráneas se hacen presente en la arquitectura por medio de las pirámides en terraza y los patios hundidos, respectivamente, lo que brinda al chamán o la persona encargada de la ceremonia un contacto con lo divino, la unión de los tres mundos: el mundo de arriba (Hanan Pacha), el mundo de los vivos (Kay Pacha) y el mundo de abajo (Uku Pacha) (2000, pp. 8). 

Un ejemplo claro de la materialización de esta ideología que se da en Huaca Ventarrón, afirma Navarrete, se representa en el geometrismo que asocia al recinto Chakana y la adyacente estructura circular hundida, ambas estructuras denotan el concepto del cronotopo en las sociedades amerindias (citado por  ibíd., 2012).
 
Otro aspecto, describen Burger & Salazar, son los ritos que consistían en la transformación  de ofrendas sólidas, colocadas en fogones bajo el suelo, en cenizas y humo, estableciendo un vínculo terrenal con lo celestial, como sucede en Kotosh y otros centros ceremoniales, lo que se considera como tradición Kotosh (2000, pp. 11). Este simbolismo, también es presente en Huaca Ventarrón.
Estos patrones arquitectónicos y simbólicos serían institucionalizados en la mayoría de centros ceremoniales de esta época y tendría  continuidad en épocas siguientes, aunque no solo en este aspecto sino también en la adoración a la araña, el venado y la oposición rojo- blanco, como es el caso de la sociedad moche, afirman Arcuri & Alva (2012). 

Conclusiones 

El acondicionamiento del antiguo hombre peruano a su medio y, los cambios climáticos óptimos de este, permitieron  un avanzado desarrollo en la organización social, económico, político e ideológico que, consecuentemente provocó la formación y proceso de los primeros estados.

La continuidad de ocupaciones durante cinco milenios en el Cerro Ventarrón revelan un complejo nivel de organización social y heterárquico, si tenemos en cuenta los colapsos o decadencias, crisis políticas o ambientales que todo cultura atravesó en su momento. La reestructuración y reorganización después de estos sucesos solo pueden ser atribuidas a sociedades o estados ya establecidos.

La influencia del paisaje y la ideología presente en la arquitectura, no solo estableció un medio para el contacto de lo terrenal con la divino sino también, un control muy bien organizado por los grupos que se convertían en la “elite gobernante”, aunque como se resaltó, el poder no fue centralizado. 

Bibliografía 

ALVA, I & ARCURI, M. (2012) “Urbanismo y estado de los andes prehispánicos. Paisaje y monumentalidad en Ventarrón: Nuevos aportes al debate acerca del origen del estado en el formativo inicial andino”. 
BURGER, R. & SALAZAR, L. (2 000) “Los primeros templos en América”. Pp. 1-28.
DILLEHAY, T. (2003) “Las culturas del pleistoceno tardío en Suramérica”. Editorial Maguaré. Vol. 17. Pp.  15-45.
-          (2004) “La arquitectura en los espacios transitorios de la tradición Paiján”. PUCP. Lima. N° 15. Pp. 145-163.
-          (s. f) “La arqueología del desierto costeño: los primeros pobladores y la primeras sociedades en el litoral”.
                             

           








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