Peter Kaulicke
Introducción
Investigadores,
como Max Uhle y Tello, se preocuparon por entender y conocer el inicio de las
sociedades complejas en los andes centrales. Por un lado, Tello hablaba de una
teoría autóctona que se encontraba en la sierra y en los valles interandinos.
Confrontando esta teoría, Uhle planteaba una teoría inmigrante sobre una
supuesta procedencia de grupos mesoamericanos a los andes centrales. Sin
embargo, ninguno de estos investigadores contaba con evidencias arqueológicas
lo suficientemente confiables para tales suposiciones.
A mitad del siglo
XX, tras estudios rigurosos y sistemáticos, se obtuvieron por resultado el
hallazgo de evidencias que convertirían diversos ambientes de los andes
centrales en los escenarios de innovaciones culturales cruciales (inicios de la
agricultura y ganadería, obtención de materias primas e intercambio) en
periodos tempranos. Mencionadas características permitieron la formación y el
desarrollo de las sociedades complejas en el periodo Formativo.
Kaulicke, un gran
investigador de periodo arcaico describe el aprovechamiento de la diversidad de
recursos en los microambientes andinos a raíz de las herramientas halladas en
estos contextos. Otro investigador, no menos importante, Onuki desarrolló
proyectos en Kotosh, la cuenca de Cajamarca y Kuntur Wasi. Evaluando el origen,
desarrollo e interacción dinámica de los centros ceremoniales más tempranos de
la sierra.
Desarrollo
El medio
geográfico (Puna, cordillera de Los Andes, Cuenca amazónica y corriente de Humboldt)
generaron la formación de numerosos nichos ecológicos y ecosistemas sumamente
complejos que tenían acceso a una fácil producción agrícola y conexión entre
las regiones serranas y costeñas de nuestro país.
Tras los intentos
fallidos de Tello y Uhle en la búsqueda de los orígenes de las sociedades
complejas, diversos investigadores se entusiasmarían con esta idea. Por ello,
surgieron una gama de investigadores que mencionaremos con sus respectivas
aportaciones a este periodo.
Tshopik investiga
numerosos abrigos rocosos en la cuenca del río Mantaro, en donde rescata
herramientas de piedra anteriores a 1 700 a. C. Pero, el investigador con gran
aporte sería Cardich con sus investigaciones en Lauricocha que le brindaron
fundamentos para una prehistoria en los andes centrales, establecer el periodo
arcaico entre 8 000 a 3 500 a. C. y definir cronológicamente, de forma
exhaustiva, gran parte de Sudamérica.
Otros investigador
destacado es Mach Neish, quien logra establecer entre 9 000 a 1750 a sitios como Puente, Jaywa,
Piki, Chichua y Cachi, y aproximadamente
hacia los 20 000 a Pacaicasa y Ayacucho. Este último fechado sería rechazado
por los científicos sociales ya que superaba largamente a los años que se
suponía el hombre llego América (aproximadamente hace 11 años, fechado más
aceptado). Sin embargo, este investigador no será tachado como un incoherente
por sus aportes innovadores; en primer lugar, realiza una prospección
exhaustiva en casi 100 sitios en un solo
valle interandino. Como segundo punto, compara las secuencias estratigráficas,
realiza inventarios de las herramientas halladas y los fecha usando el
radiocarbono 14. También proporciono evidencias de una gama de estrategias de subsistencia
humana y la construcción de un proceso evolutivo.
Se puede hacer
referencias de otros investigadores como Lynh y sus investigaciones en
Guitarrero (Callejón de Huaylas); Engel en Tres Ventanas (abrigo roco en el
valle alto de Chilca) y Matos Mendieta en Uckumachay (1973), Pachamachay (1969,
1973 y 1975), Panaulauca (1975, 1978 y 1984) y Telarmachay (1979 y 1980).
El incremento de
proyectos enfocados a este periodo se vería truncado por la inestabilidad y
crisis política de nuestro país. Solo Cardich seguirá trabajando en un abrigo
rocoso cerca de Cajamarca, cuyo resultado se publicarían en un breve ensayo.
Después de esta
situación, Aldenderfer realiza investigaciones en Asana, ubicado al borde de la puna de Moquegua, en donde identifica una
estratigrafía muy compleja que abarca
todo el periodo arcaico. Ello le permite establecer una cronología entre 10 500
a 3 500 con 7 fases.
Los diversos
estudios descritos, han permitido la elaboración, por lo menos, hoy aceptado de
la siguiente secuencia cronológica:
1.
Fase Paleoindia (12 000 – 8 000
a. C.).
2.
Fase Arcaico Temprano (8 000 –
6 000 a. C.).
3.
Fase Arcaico Medio (6 000 – 5
000 a. C.).
4.
Fase Arcaico Tardío (5 000 – 3
500 a. C.).
Las estrategias de subsistencia en la sierra durante
el arcaico.
Los lugares que
los investigadores han estudiado en su mayor número son los abrigos rocosos por
los múltiples hallazgos de herramientas líticas y ocupaciones de grupos humanos
tempranos. En su menor proporción, se encuentran estudiados los campamentos al
aire libre ya que su posición ha sido presa fácil de la disturbación y
deterioro de las herramientas líticas y, con ello, de información no confiable.
Pero, se presume que los grupos humanos tempranos debieron ocupar otros lugares
que hasta hoy se desconocen.
Se ha postulado
una movilidad extrema entre la costa y la sierra, como alternativa de la forma
de vida más sedentaria de los cazadores- recolectores de la sierra de la región
Junín. Sin embargo, Kaulicke subraya que es incoherente la idea de que los
grupos costeros hayan dependido de la caza como su principal fuente de
obtención de recursos teniendo la gran abundancia de productos marinos. Esta
conclusión permite diferenciar estrategias de subsistencia en determinadas
regiones.
En lo que respecta
a la Puna, las evidencias halladas del periodo arcaico temprano revelan un buen
aprovechamiento de los diversos recursos que ofrecía esta región. Mencionada
teoría se confronta con la figura generalizada de grupos cazadores-
recolectores que solo en el periodo arcaico tardío iniciaron el proceso al
estado de pastores y agricultores.
La sierra ha
desarrollado un papel muy importante en diversos aspectos de la vida humana. En
el origen de productos agrícolas destacan especies como la papa, la oca, el
olluco, el frijol y la maca, que posteriormente serían trasladados a la costa. De la misma forma, el origen de la
domesticación de camélidos (llama, alpaca, guanaco y vicuña) aunque se
dificulta en el registro arqueológico la identificación de las especies ya que
estos materiales se encuentran en cantidad o disturbados.
Los sitios
investigados, según su ubicación, pueden dividirse:
· Campamentos base visitados
frecuentemente: Presenta una secuencia larga de pisos de ocupación.
· Campamentos base visitados
brevemente: Presencia breve de pisos de ocupación.
· Campamentos base visitados por
lapsos breves: Aquí encontramos los campamentos de caza y talleres líticos.
· Sitios con arte parietal.
Se presume que
durante los 7 100 - 6 500 a. C., las actividades públicas y religiosas ya
tenían un papel primordial en las sociedades humanas. Esta conclusión se da a raíz de un hallazgo de
“edificio” que ocupa un área aproximada de 14 m2, rodeado de pequeñas chozas y
que no tiene huella alguna de preparación, lo que implica una posible función pública
y quizá, como Kaulicke también revela un posible antecedente de los centros
ceremoniales (2004). Es relevante mencionar que el arte parietal se desarrolló
simultáneamente a este tipo de
estructuras, lo que la idea de religión
es aún más probable.
La importancia del periodo arcaico en la sierra para
el desarrollo de la complejidad social.
Las
investigaciones más importantes se realizaron durante la década de 1930. Sin
embargo, las interpretaciones de ese entonces deben considerar como obsoletas,
un adjetivo nada apropiado que utiliza Kaulicke, ya que a nuestra opinión estas interpretaciones
fueron los cimientos del estudio de este periodo, a pesar que dichas ideas no
aceptaran el inicio de la complejidad social antes del final del Arcaico
Tardío.
En otro aspecto,
Kaulicke hace mención de la ignorancia de alguna cultura antecedente específica
de ciertos sitios de los Andes Centrales Septentrionales, como: Kotosh, Piruro
(Huánuco), Huaricoto (Callejón de Huaylas) y la Galgada (Callejón de Conchucos).
Descarta cualquier cultura proveniente de la costa y respalda la idea de una forma excepcional
temprano de arquitectura en la sierra, lamentablemente la falta de evidencias
no permite establecer o consolidar esta teoría.
Conclusiones
La adaptación del antiguo hombre peruano a su
medio y aprovechamiento de recursos de este, permitieron un avanzado desarrollo en la organización
social, económico, político e ideológico que, consecuentemente provocó la
formación y proceso de los primeros estados.
Los aportes de los diversos investigadores
antes dela mitad del siglo XIX, deben ser analizados con una nueva perspectiva
pero no descartados o considerados como “obsoletos”, pues al ser las primeras
investigaciones responden al primer contacto con este periodo.
El espacio geográfico serrano es escenario de
grandes aportes a los inicios de la complejidad social. Sin embargo, no debemos
dejar atrás el ámbito costeño puesto a que las interrelaciones dadas desde años
pretéritos entre la costa y la sierra pueden colocar en tela de juicio donde se
inició la complejidad social, quién la traslado a quién dicho proceso cultural
o si este hecho fue el producto de proceso simultáneo.
Bibliografía
KAULICKE, P. (s.
f) “La arqueología del desierto costeño: Ocupaciones tempranas Post-
pleistocénicas en la sierra de los andes centrales”.
DILLEHAY, T. (2004)
“La arquitectura en los espacios transitorios de la tradición Paiján”. PUCP.
Lima. N° 15. Pp. 145-163.
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